Por primera vez y tras la semi-depresión que he pillado al ver que no escribo nada desde junio, estoy escribiendo desde el extranjero, concretamente desde Glasgow. El porqué de este destino, pues en principio porque era más barato que otras ciudades y porque tras ver que se nos hacía imposible irnos a San Francisco, era una ciudad grande y cercana por ejemplo a Edimburgo, ciudad que teníamos muchas ganas de visitar.
Tras dos semanas entre Glasgow, Londres, Edimburgo y algunos alrededores, la verdad es que Glasgow me ha sorprendido bastante, esperaba la tópica ciudad sobre la que había leído en mil páginas de turismo en la red, pero todo lo contrario, aunque no llega a ser como Edimburgo, tiene lugares preciosos, la gente es muy amable con los de fuera, convive lo moderno y cosmopolita con la gente sencilla y de clase trabajadora, la huella que dejó la industria, etc.
Sobre todo me ha llamado la atención la gente, que aparte del particular acento escocés (nunca pensé que notaría un acento distinto en ingles
) son extremadamente amables con los visitantes, hasta el extremo de que te ven con “la cara de guiri” y se acercan a preguntarte si todo va bien, si necesitas ayuda, un riñón.., fuera de coña, te ayudan bastante, al contario evidentemente que en Londres, preciosa y modernísima ciudad en la que he visto a la gente con más prisa que en toda mi vida, la mayor mezcla de razas y culturas y he visto como un vendedor nos encasquetaba a Cristina y a mí una gorra a cada una en menos de 1 milésima de segundo ( el detalle de que seamos casi psicologas no lo tengais en cuenta
), como hemos tenido que discutir en inglés con una “señora” para poder ver el cambio de guardia en el Palacio de Buckinham, yo, que de monárquica tengo menos que de cura… y he sabido cuanto puedo abrir la boca diciendo “¿REALLY?” cuando me dijeron que un billete simple de metro costaba 4 libras, casi 8 euros. Menos mal los benditos bonos, que de benditos nada, más estratégicamente colocados que las tropas del Imperium. Sólo hemos podido disfrutar de cuatro días allí, me he quedado con ganas de ver más.

- London Eye y Yo
También me ha gustado mucho la visita a Stirling. Una ciudad a unas 26 millas de Glasgow, medieval también, en la que se encuentra su famoso castillo, una antigua prisión y lo que más me gustó, el monumento a William Wallace, el héroe de todos los escoceses por su lucha en la independencia de este país y archiconocido por la película “Braveheart”, odiada aquí por pegarle una gran patada a la verdadera historia según ellos.
Y por último Edimburgo o “Eddingbrrrraa” como lo pronuncian aquí en Escocia, es una ciudad que me ha fascinado verdaderamente, no sólo por sus calles totalmente medievales en la zona antigua, sino por la cantidad de historia que encierra cada uno de sus rincones, y no es una forma de hablar, es totalmente cierto, cada pub tiene su historia, está estratégicamente situado y además si entras y entiendes un poquito, puedes preguntarle al dueño de dónde viene el nombre de su establecimiento y te lo contará encantado.
Hicimos un tour de los fantasmas por la noche, ya que es por lo visto la ciudad con mas historias de fantasmas, poltergeist, y cosas por el estilo, y aunque no suelo creer en cosas así, decidimos hacerlo por la curiosidad de visitar lugares que no visitaríamos de día o porque simplemente no eran zonas turísticas y no las conoceríamos. Contaron algunas historias interesantes, otras no tanto y otras verdaderos truñacos, pero entrar en un cementerio de Edimburgo por la noche con linternas, aunque sea pura sugestión, me acojonó un poquito.
El próximo sábado iremos a ver el famoso lago Ness, a ver si veo algún tronco flotando y le meto a alguno de mis primos pequeños la trola de que he visto al monstruo
La verdad es que está siendo toda una experiencia, aunque ya había salido al extranjero, nunca de forma tan independiente y me está gustando bastante, se conoce a bastante gente, te conoces más a ti mismo, sabes lo que es dormir 9 horas en un autobús con un escocés saborío que no quiere cambiarte el sitio para que vayas con tu amiga, tus rodillas también lo saben
. Pero merece la pena y mucho. Así que a todo el que tenga prejuicios sobre Escocia como lo tiene por aquí mucha gente, decirles que nada que ver con lo que dicen, que esto es encantador y que se animen a venir.


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